MENORCA, Lunes, 29 de octubre de 2007
El concierto recreó la ambientación de las capillas renacentistas y barrocas.
UN RECITAL DE GRAN CALIDAD Y EXQUISITEZ
El grupo Neocantes fue muy aplaudido por el público que llenaba la iglesia de las Concepcionistas
V.M. Maó
Exquisito y delicioso resultó el recital “Mística, música y poesías”, ofrecido el sábado en la iglesia de las Religiosas Concepcionistas por el grupo Neocantes, especializado en recrear la ambientación de las Capillas renacentistas y barrocas.
El lugar escogido, la iglesia de las Concepcionistas, y la circunstancia de estos días, tan próximos a la festividad de Todos los Santos y Conmemoración de los Difuntos se adecuaron apropiadamente para ambientar el recital, seguido muy atentamente por un público que llenó totalmente el templo, interesado por un programa original y poco frecuente, que no pudo disfrutar al comienzo del Festival de Música de Maó por la indisposición de la cantante, deseoso de poderlo hacer en esta nueva ocasión gracias a la gentileza del grupo, que cumplió así con creces su compromiso en un gesto muy elogiable de profesionalidad.
La recreación de todo el sentido del recital se efectuó excelentemente por el grupo: Ingartze Astuy, mezzo y rapsoda; Germán Torrellas Liébana, viola de gamba, flauta y rapsoda; Germán Torrellas Paz, violonchelo y Carlos Granados, castañuelas.
La declamación, muy apropiada en el énfasis adecuado a cada poesía, emitida con voz sugestiva por la mezzo, y su adecuación a los cantos intercalados, subrayaron brillantemente el sentido de los textos de Santa Teresa “Vivo sin vivir en mí”, “Búscate en mí”; los de San Juan de la Cruz: “Otras coplas a lo divino”, “Noche oscura” y “Llama de amor viva” y de las anónimas: “Como suele el blanco cisne”, “Vivo yo, mas ya no yo” y de Francisco de la Torre “Oh, cuán dulce serías, muerte” y de Juan Bautista Comes “Que el Rey del cielo”; y la interpretación diáfana de la antífona gregoriana “In paradisum”, los motetes “Ne reminiscaris Domine” y “Adoro te, Domine Iesu Christe” de Peñalosa y las villanescas espirituales de Francisco Guerrero “”Qué se puede desear”, “Oh, venturoso día” y “Qué buen año”.
Coprotagonizando la actuación, los instrumentistas revistieron de genuino carácter renacentista y barroco el recital, estructurado en cinco apartados progresivos: “El alma que quiere desasirse del cuerpo y partir hacia el amado”, “La muerte”, “El alma busca al amado y emprende el camino hacia la gloria”, “La unión del alma con Dios” y “La vida eterna”.
Todo lo anterior sugerido excelentemente por el famoso cuadro de El Greco “El entierro del Conde de Orgaz”, proyectado perfectamente en pantalla y descrito minuciosa y documentadamente en sus contrastes de luz, colorido y expresión, en la presentación previa al recital.
La Fundació de l’Orgue de Santa María satisfizo así muy apropiadamente al público, realizando su programación para el XXXIV Festival de Música.





